Mi organización de la vida laboral y familiar (meses después: lo que de verdad me funciona)
Hace unos meses os conté cómo estaba siendo mi vida intentando compaginar trabajo y maternidad. Porque esto de cómo organizar la vida laboral y familiar sigue siendo toda una aventura en la cual hay días mejores y peores…
Spoiler: era un poco caos 😅
Si no lo has leído, te lo dejo por aquí porque fue bastante real:
👉 mi organización de la vida laboral y familiar siendo mamá ilustradora
Hoy vengo con la segunda parte, jajjaa NADIE ME LA HA PEDIDO, pero me hace ilusión contaros cositas que he ido implementando y aprendiendo. Pero no os penséis que ahora lo tengo todo controlado (ojalá), sino porque han pasado meses…y hay cosas que han cambiado, las he mejorado o de por sí, gestionado o descartado.
Lo primero: no existe el equilibrio perfecto
Esto lo he entendido con el tiempo. No hay un punto en el que todo esté bien organizado, bonito y bajo control. Jamás, vaya. De hecho os cuento, a mí me está salvando de todo el ir a terapia, empezar a expresar lo que siento, priorizarme y ser consecuente con la vida que he elegido.
Hay días que trabajas más.
Días que no haces nada.
Días que sobrevives.
Y todos cuentan. Todos valen.
Algo que ha cambiado mucho: la escuelita
Miguel ya tiene más de un año… y empezó a ir a la escuelita.
Y esto, sin exagerar, ha cambiado muchísimo nuestras rutinas y jornadas. Juanma y yo nos organizamos mejor a nivel profesional y familiar, repartimos tareas y exprimimos el máximo el tiempo de trabajo.
No solo por el tiempo (que también), sino por la cabeza.
Tener unas horas un poco más estructuradas, saber que puedo concentrarme… me ha dado aire y fuerza. Me siento más conectada a mi negocio y mis metas, no sabría explicarlo.

Esto no implica perfección absoluta, claro. Hay días que está malito, días que no va, días de médicos…
Pero incluso con eso, siento que ahora hay un pequeño orden dentro del caos. Estamos muy contentos y a nosotros nos funciona 🙂 eso sí, las tardes enteras son para Miguel 🙂 (nos repartimos también las tardes, obviamente). Pero los abuelos nos salvan muchos días. SON LOS MEJORES.
Lo que sí me funciona ahora
Después de muchos días raros, pruebas y errores, esto es lo que más me ayuda:
✨ Trabajar menos horas, pero mejor
Antes intentaba “llegar a todo”.
Ahora no.
Prefiero hacer 2-3 cosas bien que 10 a medias.
Y esto ha cambiado muchísimo cómo me siento. Funciono por proyectos y fechas clave: lanzamientos y fin,, a otra cosa. Grabo cuando es necesario, planifico las personalizadas y hago pedidos cuando me es posible (sino, los hacen Lesly y Juanma). Todos a una. Pero os juro que respiro más tranquila desde hace unos meses.
🌿 Elegir prioridades reales
No todo es urgente.
No todo es importante.
Y no todo tiene que salir ya.
De hecho, no asisto apenas a los markets: me agobian, me rompen mucha rutina con Miguel y de ir ambos tendríamos que pedir ayuda extra. Además, no siento en estos momentos esa “felicidad” que me proporcionaba antes esa parte del negocio. Prefiero estar más en casa los fines de semana y cuidar a Miguel. Parece que me justifico… pero es que lo he pasado mal incluso estando embarazadísima al no ir. Y ya está bien. No me veo en estos momentos y creo que soy más importante en otro tipo de tareas y sobre todo, cuidando a mi niño, estando presente para él los fines de semana.

👉 Me pregunto mucho:
“¿esto ahora mismo es necesario de verdad?” Así que poco a poco, floreciendo y fluyendo.
Y muchas veces la respuesta es no. Y no pasa nada 🙂
💛 Tener un plan (aunque sea pequeño)
Esto lo dije en el otro post y lo repito:
tener un plan ayuda.
Pero ahora lo hago más sencillo.
No listas infinitas.
No presión.
Solo:
- 2 o 3 cosas importantes al día

Y bueno, que si ese día te encuentras demasiado agotada, sobrepasada o sin ganas, NO LAS HAGAS. No se acaba el mundo.
🕊️ Aceptar que no soy la de antes (y está bien)
Esto me costó. Mucho.
Mi ritmo ha cambiado.
Mi cabeza también. En esta etapa estoy más tranquila, más en paz y serena. Me encanta la rutina, nada de sobresaltos.
Y en vez de pelearme con eso…
intento adaptarme.

Y algo muy importante: somos equipo
Esto también ha marcado la diferencia.
Juanma y yo trabajamos juntos…y eso, aunque a veces es intenso, también es una suerte enorme.

Desde siempre y para siempre 🙂
Hablamos mucho. Nos organizamos. Y sobre todo, somos bastante realistas.
Y eso quita mucha presión.
No somos “perfectos”… pero sí dueños de nuestro tiempo
Esto lo pienso mucho últimamente.
Igual no somos millonarios 😅 pero tenemos algo que para mí ahora vale muchísimo:
👉 tiempo.
Tiempo para:
- si Miguel está malito
- si hay médicos
- si simplemente queremos parar
- si quiero ver a Miguel crecer inmersa en la rutina con él y por ejemplo, con su abu 🙂 mi madre.
Y también tiempo para disfrutar.
Para estar.
Para cuidar. La vida misma, supongo.
Y eso, ahora mismo, compensa muchísimo.

El cambio más grande (y más importante)
Antes pensaba que tenía que encontrar equilibrio. Ahora creo que no.
👉 Creo que se trata de ir ajustando constantemente.
Porque todo cambia.
El bebé cambia.
El trabajo cambia.
Tú cambias.
Y eso está bien. Y sigo tratando todo esto en terapia… jajaja adaptarme a esta nueva Vera, a esta nueva etapa de mi vida.
Lo que sigo llevando fatal 😅
Porque no todo es bonito:
- hay días que no llego a nada
- hay días que me frustro
- hay días que quiero más tiempo
Y lo cuento porque es real.
Lo que me está ayudando más de lo que pensaba
Las cosas pequeñas:
- tener un espacio bonito para trabajar
- rodearme de cosas que me gustan
- sentir que, aunque sea poco, sigo creando y creando junto a mi niño y mi marido 🙂
Eso me conecta conmigo.

Si estás en una etapa parecida
Te diría esto: no intentes hacerlo perfecto.
No te compares.
Y no te exijas ser todo a la vez.
Porque no hace falta, te lo prometo, tía.

ERES LA MEJOR MADRE PARA TU BEBÉ.
Estamos haciendo algo grande 🙂
Te espero en instagram, que es donde doy la chapita o sino aquí, en mi tienda.
Vera 💫


